




La figura de Libra es esbelta y central: dos brazos abiertos, dos círculos suspendidos, un equilibrio que se lee en cada detalle del intaglio. En este anillo, las manchas redondeadas encuentran una armonía inesperada con las curvas del sujeto, como si la base y la figura dialogaran entre sí. El bisel ovalado sostiene una escena ligera y ricamente descriptiva, donde cada línea cuenta su historia.
Las manchas alrededor son como las cosas de la vida: eventos, experiencias, las personas que conocemos y que bailan a nuestro alrededor. Depende de nosotros equilibrarlas: las enfrentamos, jugamos con ellas, las lanzamos y atrapamos de nuevo, las volvemos a poner en equilibrio. Cambiamos nuestro centro para hacer nuevos descubrimientos, regresamos, cambiamos otra vez: un acto continuo de equilibrio, alegre y vivo. Eso es lo que Libra en esta joya cuenta: la capacidad de permanecer dentro del movimiento.
El blanco y negro del dálmata conversa con el equilibrio: dos polos cromáticos que se buscan y encuentran el equilibrio, como sus platillos. El esmalte que termina la base le da al bronce una profundidad táctil que transforma la superficie en materia viva. Y aquí llegan los colores: con sus cualidades visuales aportan una lectura adicional a este devenir continuo que en esta joya lleva todo el juego del malabarismo.
Los tonos más suaves y luminosos — Celeste y Verde Claro — acentúan la ligereza, y el camafeo parece casi suspendido sobre el cuerpo de la joya. Negro y Perla, en cambio, definen pesos y contrapesos y se atan a los tonos más oscuros o claros de la base: el juego del equilibrio en forma y color.
Notas importantes
Los colores de las joyas en la foto pueden parecer diferentes a los originales. Esto depende de la resolución. Cada pieza está hecha a mano y tiene características únicas.

