




Aquí está el segundo triunvirato, tres cónsules aliados que eligen la unidad para escribir la pura historia romana a través de un intaglio capaz de reunir a tres personas de caracteres diferentes. Este vínculo surge de intenciones comunes, donde la necesidad de lograr un resultado colectivo impulsa a cada figura a colaborar con dedicación. El anillo se convierte así en una metáfora de la vida presente, un espejo de esa negociación diaria que llevamos a cabo con nosotros mismos y con los demás para alcanzar los objetivos más diversos. Cada día nos medimos con el otro, realizando acuerdos conscientes y superando cada límite mediante la pura fuerza de las alianzas. El intaglio recuerda el esplendor de las antiguas monedas y presenta tres cabezas perfectamente definidas: Octavio, Marco Antonio y Lépido. Los símbolos del jarrón y el bastón son precisos y solemnes, elementos que evocan el mundo clásico y ofrecen una guía constante sobre qué hacer y cómo actuar en el flujo del tiempo.
El Lux Ring acoge esta narrativa con una presencia sólida. Al mirar esta joya, se percibe la belleza clásica envuelta en una forma moderna, una obra que se ve y se siente vibrar sobre la piel. Los colores despiertan pensamientos profundos y sugerencias siempre nuevas. El pórfido encarna el poder romano y la solidez de las instituciones. El exuberante verde brilla como una piedra preciosa, aportando una frescura vital. El rojo expresa la pasión de los actos realizados con el corazón y el ardor de quienes construyen su propio destino. El negro representa la profundidad del orden y la estabilidad. Al tocar la superficie lisa y las líneas del grabado, se percibe la calidad de un artefacto que une la historia antigua con nuestra realidad, haciendo de cada gesto un acto de orgullosa conciencia.
Notas importantes
Los colores de las joyas en la foto pueden parecer diferentes a los originales. Esto depende de la resolución. Cada pieza está hecha a mano y tiene características únicas.La verdadera fuerza se construye juntos.
Cuando Octavio era joven, César mostró un gran interés en su educación y lo nombró su heredero sin que el muchacho lo supiera. Octavio estaba en Ilírico cuando César fue asesinado, y de inmediato se dirigió a Roma para vengar la muerte del dictador. Antes de llegar a la ciudad, se enteró de que era el heredero de César. En Roma, Antonio estaba al mando, y Octavio fue reconocido por Cicerón y el senado como un líder en su contra. Antonio fue al norte para tomar la Galia y fue derrotado (43 a.C.) en Mutina (la actual Módena). Octavio aseguró el consulado y formó una alianza con Antonio y Lépido (fallecido en 13 a.C.) como el Segundo Triunvirato. Tras proscribir a los enemigos del triunvirato y a los asesinos de César, Octavio y Antonio se dirigieron al este y derrotaron (42 a.C.) al ejército de Marco Junio Bruto y Cayo Casio Longino en Filipos. Las fuerzas de Octavio luego atacaron a Sexto Pompeyo, que controlaba Sicilia y Cerdeña; Marco Vipsanio Agripa derrotó (36 a.C.) a Pompeyo en Mileto.
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