




Un anillo de bronce con forma ovalada, acabado con un patrón moteado en blanco y negro y sellado con esmalte, con los colores que animan esta base contemporánea. Todo esto para contar la historia de la eterna Roma. Su perfil con casco — sereno, firme, una personificación que vigila la ciudad a través de una iconografía que a menudo evoca la imagen común de guardianes y símbolos — se alza dentro del bisel ovalado. Roma atraviesa cualquier superficie, cualquier época. También esta.
Ese rostro fue difundido por la moneda imperial a todos los rincones del mundo antiguo — reconocible en todas partes, su imagen una promesa. En este anillo esa promesa se encuentra con un acabado completamente moderno y se renueva. El gráfico blanco y negro del dálmata da al camafeo una nueva versión, y sin embargo parece que siempre hubiera sido así. La diosa, llevada en el dedo, con la misma naturalidad con la que ha cruzado los siglos. Todos los caminos llevan a Roma, y todos los caminos parten de ella — quien lleva este anillo ya sabe que es ciudadano del mundo.
El naranja llena el perfil de calidez — luz cálida y directa, Roma bajo el sol como siempre se la ha imaginado. El azul aporta profundidad y distancia: el color del cielo sobre el Foro, de una mirada que se extiende hacia el Mediterráneo. La perla se encuentra con el blanco de la base — doble luminosidad, el perfil emerge con una gracia tranquila, como un antiguo camafeo redescubierto. El Violeta aporta una nota inesperada fuera del canon habitual — un color polvoriento y profundo que no existía en la época clásica. En este relieve es un contraste interesante: un perfil romano y un color completamente actual.
Notas importantes
Los colores de las joyas en la foto pueden parecer diferentes a los originales. Esto depende de la resolución. Cada pieza está hecha a mano y tiene características únicas.La verdadera fuerza se renueva.
La personificación de la ciudad, su culto se instituyó durante el Imperio y se celebraba el 21 de abril, la fecha de fundación de la ciudad. Generalmente se la representaba como una joven con casco y a menudo con una cornucopia llena de regalos. Un relieve de un lobo estaba esculpido a cada lado de su casco, así como un querubín, simbolizando la leyenda de la fundación de la ciudad por Rómulo (en el Palatino) en el 753 a.C. La leyenda sostiene que Rómulo y Remo eran descendientes del dios Marte y Rea Silvia, hija de Numitor, otorgando así un origen divino a la ciudad; Roma fue creada porque esa era la voluntad de los dioses. Una cabeza colosal. Personificación de Roma, de la Colección Borghese. París, el Louvre.
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